Un experimento real 2.0

Autor: Vicente Garnero

Os anunciaba en la última entrada del Blog la realización de un interesante experimento durante la celebración de la conferencia que realicé en Santiago de Chile con ocasión de la VIII Edición de la Expo Internacional de Capital Humano.

Me propuse como objetivo conseguir que los asistentes (600 personas aprox.) vivieran una experiencia real que les permitiera clarificar la diferencia existente entre dos mundos no contrapuestos, sino complementarios, como son el de la comunicación de estilo 1.0 y su famosa evolución hoy conocida como 2.0.

Tras el expectante silencio inicial comencé mi exposición resaltando que todos los allí presentes habían acudido a la conferencia esperando encontrar, sin ser conscientes, un planteamiento de información 1.0, es decir, un modelo clásico de comunicación. En este tipo de eventos dicho modelo consiste en que un ponente (a veces experto) transmite verbalmente y con carácter unidireccional una información que se ve sustentada por medios audiovisuales (vídeos, diapositivas,..). Tras la impartición se abre habitualmente un turno de preguntas en las que los asistentes interactúan con el conferenciante uno a uno. Las preguntas se suceden y cada respuesta es escuchada por todos los presentes. La primera fase, de exposición de ideas, es típicamente 1.0 y la segunda, más participativa, entra ya en el terreno del 2.0.

Pero para terminar de ilustrar lo que esta evolución significa les pedí que, antes de comenzar mi “discurso unidireccional”, miraran a su alrededor e identificaran personas que no conocieran de nada. Cuando yo les diera “luz verde” podían dirigirse a dichas personas, presentarse e intercambiar información o conocimientos sobre el contenido de la conferencia. Podían hacerlo con cuantas personas quisieran durante el tiempo disponible para el experimento (5 minutos).

Cuando di la señal de comenzar hubo un momento de desconcierto, pero en cuestión de segundos una oleada de presentaciones y conversaciones se extendió de forma abrumadora por el salón plenario donde se celebraba el evento. La comunicación fue creciendo exponencialmente y se inició un frenético intercambio de tarjetas y de opiniones sobre la “gestión del capital humano en el mundo 2.0” (título de la conferencia).

Me costó lo indecible conseguir que aquel flujo espontáneo de interacción se reorientara de nuevo hacia el modelo 1.0 para que escucharan la conferencia. Cuando lo logré los participantes estaban sorprendidos de su reacción y con una valoración muy positiva de la experiencia. Sencillamente habían tenido la “oportunidad” de compartir información y relación con profesionales de inquietudes similares y la habían aprovechado. Eso es el mundo 2.0.

La conclusión que les transmití fue muy clara: “…si durante la hora prevista para la ponencia cada uno de ustedes se dedica a presentarse a otras personas de esta sala e intercambian información sobre el contenido de la misma, seguramente aprenderán mucho más que todo lo que yo les pueda transmitir aquí…”
No sé si todos estaban de acuerdo pero, al menos, les dio que pensar.


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