nov 9 2012

Malos tiempos para la colaboración con viento en contra

Autor: Maria Jose Larriu

Hay tendencias y modas para todo, y Recursos Humanos no es una excepción. Desde hace unos años, no paramos de oír hablar de responsabilidad social corporativa, coaching o salario emocional, por poner solo tres ejemplos. Y es bueno estar al tanto, porque nos permite profundizar en espacios unas veces nuevos para nosotros y otras, olvidados. Lo curioso ahora es cómo muchos de ellos parecen estar en “stand-by”, cuando años atrás parecían imprescindibles y ahora, pese a que la ministra Bañez asegure atisbar indicios “positivos”, las cifras no acompañen.

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jun 28 2012

La roja, colaboración en equipo

Autor: Maria Jose Larriu

Para los profanos en el mundo del fútbol era una tarde “aciaga” como diría el economista Carlos Rodriguez Braun, en la que pudimos ver un ejemplo de colaboración, de trabajo en equipo, esto es, un partido de fútbol Europeo España-Portugal. Pero también con una afición que demuestra que cuando hay un objetivo claro, y cuando se trabaja duro, “la gente” le sigue.

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jun 6 2011

La tribu directiva necesita ayuda: también lo dicen los gurús

Autor: Vicente Garnero

Es gratificante ver que los gurús de las nuevas tecnologías confirman la viabilidad de muchas de las ideas que se han defendido en este foro. En concreto, y hablando de las Redes Colaborativas en las empresas, Charlene Li, fundadora del Altimeter Group y una de las personas más influyentes en el mundo de las Tecnologías Emergentes, ha desvelado en Expomanagement las claves de su introducción (e impacto) en las organizaciones: lenta y con dificultades, pero segura. En primer lugar las ventajas: sin duda es una forma de incentivar de manera ordenada y eficaz la colaboración mediante el aprovechamiento de relaciones (que implican recursos disponibles)  dentro de la estructura, siempre con el fin último de facilitar la consecución de objetivos de negocio. También acorta los ciclos de venta y reduce costes de comunicación con el cliente. Entre las desventajas, las más inquietante y, quizás, difícil de superar. Nuestros directivos están acostumbrados a otro tipo de cultura y su instinto de supervivencia (la información es poder, solo promociona el más competitivo,…), sentido patrimonialista de los recursos (mi departamento, mi equipo,..) y otras lindezas asociadas al espíritu jerárquico de nuestras empresas, generan escaso entusiasmo a la hora de apoyar el “nuevo estilo de cooperación”. La recomendación de la experta, la única posible: ayudémosles. Una introducción paulatina de estas prácticas entre la tribu directiva empieza por grupos piloto muy reducidos que extiendan sus bondades, por mimetismo, entre los colaterales más escépticos y temerosos. De estos dos calificativos el último es el que nunca suelen reconocer.