Los Profesionales del Futuro Juegan con sus Iphone

Autor: Maria Jose Larriu

Los futuros profesionales,… comerciales, ingenieros, consultores, médicos, abogados, financieros, etc. que hoy tienen entre nueve y diez años usan smartphones, tablets y muchos tienen ya en sus mesas ordenadores. Así lo podemos comprobar en cualquier Comunión. Cuando antes era de rigor regalar un reloj o una muñeca, hoy es un aparato tecnológico. Y no es un anuncio publicitario, es la realidad.

En 1972 la película “La cabina” inmortalizó la claustrofobia en la persona de José Luis López Vázquez, nada comparable con la presión de los comerciales durante años queriendo pasar sus pedidos, hasta que llegaron los móviles. Pero también éstos han sido sustituidos por la ruedecilla de la Black y por el desplazamiento de pantalla de muchos otros. Todo es más simple. El pasado domingo un niño de cinco años me enseñaba a jugar con los juegos de estrategia de un Iphone. Mala primera señal,… ¿me estaré haciendo mayor?… ¿nacen ya con un chip puesto? No. Simplemente quiere decir que los profesionales del futuro habrán aprendido estrategia desde pequeñitos, tendrán el dedo gastado, y posiblemente también miopía.

En los años 80 y 90 fueron muchas las películas sobre ejecutivos y el mito del “sueño americano”. Las inmortalizaron personajes que llegaron a lo más alto de los rascacielos neoyorkinos desde posiciones de becarios. Empezaban casi de repartidores de correo por los pasillos de una oficina inmensa…y llegaban a tiburones de las finanzas o de las ventas. Quién no recuerda el Edward Lewis (Richard Gere) en Pretty Woman o Bud Fox (Charlie Sheen) el joven broker que intenta abrirse camino en Wall Street, en la película del mismo título. En estos años la tecnología estaba al servicio de las personas. Ahora las nuevas generaciones llevan a una Comunión una Nueva Galaxy Tab 10.1, con más velocidad y mayor definición, y demuestran que todo es tecnología. Les puede preguntar para qué sirve y obtendrá, lo primero, una mirada atónita, lo segundo, una respuesta en coletilla de aplicaciones y, lo tercero, una nueva mirada de incredulidad por la ignorancia mostrada. Finalmente, el joven se marchará. Los futuros profesionales nacen y se hacen con la tecnología entre las manos. Por eso, para ellos, quizá no merezca la pena hablar con ancianos.

En 1988 los estudiantes de periodismo más privilegiados hacían sus prácticas con el modelo Macintosh 128K, con una capacidad tan irrisoria que ahora volveríamos a leer las especificaciones por considerarlo un error. Entonces, claro, las personas todavía teníamos memoria. Por eso las máquinas ayudaban y simplificaban. Hoy los alumnos de primaria escriben y hacen sus deberes en ordenador, preparan sus trabajos en Internet, escuchan música, descargan y ven la televisión. Por eso ahora los niños piden que se les regale un ordenador, porque además quieren dibujar, jugar y hasta “hacer música”, por no decir que tienen que mantener su red social viva, con sus contactos, intercambios, fotos y todo lo que la vida virtual conlleva. Así es el mundo de hoy, así son los profesionales del mañana. Muchos de ellos llevan ya gafas de Harry Potter (ellos) o de Hello Kitty (ellas), pero no nos engañemos, son potenciales Howard Schultz, motor de Starbucks, ó Indra Nooyi, Vicepresidenta de Pepsico. Para ellos tanto vale el contacto personal como el contacto virtual, tanto necesitan uno como otro. Y esto, sin duda, modificará su forma de relacionarse profesional y personalmente.

Que los niños en el mes de mayo de 2012 lleven un smartphone, una tablet o pidan un ordenador significa que viven y conviven con la tecnología. Lejos del mero utilitarismo, ésta nos permite en cualquier momento recordar a la protagonista de una película, el stock existente, la previsión de ventas o el cash-flow, es decir nos permite ser más eficientes, aunque a veces vuelva perezosa nuestra memoria. ¿O acaso recuerda todavía de memoria teléfonos?.


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