La tecnología nos hará libres

Autor: Maria Jose Larriu

Todos tenemos nuestras debilidades. Y “quien esté librede pecado, que tire la primera piedra”. La gente Apple, que no es lo mismo que la gente “de Apple”, somos una especie de características bien definidas: llegamos a Apple por los ojos, nos enamoró Apple con sus palabras y seguimos comprando sus novedades por adicción, convicción y gusto.

Desde que en 2010 se lanzara el Ipad de manos del fallecido Steve Jobs, el mundo ha cambiado. Ya casi nadie duda que los ordenadores pasarán a ser antigüedades, y que iremos por el mundo con nuestros aparatitos (desde Ipad, tablets o smartphones) como íbamos con el paraguas en tiempos, seguros de nosotros mismos, sabedores de acumular sabiduría y seguridad (lo máximo en esta tierra).

Tim Cook, el sucesor de Steve Jobs, que no puede evitar ser comparado, hizo la presentación de la tercera versión de la empresa de la manzana. Los datos le avalaban, 15 millones de unidades no están mal, y creciendo. Las batallas las habían ido ganando en el terreno, por calidad y por saber adelantarse a los demás, sin olvidar un cuidado marketing.

Hasta entonces, era considerado, despectivamente, una marca de nicho: de publicistas, gente de comunicación, frikis, otros personajillos de ficción, y algún despistado que estudió en EEUU y fue abducido por la secta. Apple, por fin, había logrado que un producto que parecía un juguete fuera un verdadero objeto de deseo. ¿Cómo? Aparte de la calidad, la rapidez de acceso, la sencillez de uso, parecía que una de las claves era el de sus dimensiones, un tamaño que permitía no molestar, llevarlo a cualquier sitio, como un libro, ah y discreto. Era como un Iphone grande, como un Ipod más completo. Así que además se ganó a los de más de 40… aquellos que tienen ya problemas con el periódico de papel (que aún existe), gracias a sus 9,7 pulgadas.

Como siempre nos pasa con Apple, siguió mejorando y sacando versiones, mientras sus competidores se afanaban en lograr su espacio, y algunos lo lograban, sin duda. Hay tabletas en el mercado realmente buenas, con más capacidad, a menor precio, pero… no enamoran, no logran esa calidad de imagen de Ipad, aunque tengan puerto USB, porque no saben guiñar a las hombres y hacer sonreir a las mujeres. Respeto merece el Kindle Fire, entre otros, o el presentado por Microsoft en Barcelona. Pero insistimos no enamoran. Y ya se sabe, el amor es la clave. Por muchos intentos de racionalización que se hagan.

Porque Apple además de enamorar, te invita a cenar y lleva flores, te presenta una versión 2, sin grandes novedades que renueva el interés, y capta nuevos adeptos al “club”, hasta que llega el que parece definitivo. Pero nada es definito, menos mal. Y no ceja en su empeño de conquistarte y reconquistarte.

El problemas es: ¿qué haces con un Ipad cuando vamos por el Ipad 3?. Entonces, empiezan los problemas:

  • ¿seguirás llevando a las reuniones un producto obsoleto?
  • ¿continuarás sin 3G porque fuiste agarrado y no compraste el que realmente te gustaba?
  • ¿dejarás de usarlo el público por orgullo torero?
  • ¿cambiarás de funda para disimular el grosor?

El nuevo Ipad tiene ventajas para quien no tiene ninguno, te abre al mundo sin cables, el mundo de la fantasía, de la conexión cómoda, de la calidad de imagen, y de todo un mundo que no desvelaremos aquí, para que cada uno lo haga.

Para los que tenemos un Ipad, la pantalla de retina nos atrae, la resolución de 2048×1536 píxeles, el procesador potente A5, así como la nueva cámara; pero estamos en años de crisis, y hay que ser austero. Y realmente, se puede sobrevivir sin él. De momento.

Así para los que tienen un Ipad I, tendrán que repetirse el Decálogo del buen usuario:

  • Hay muchos que no tienen ni el Ipad: deja que puedan optar.
  • El Ipad I funciona muy bien: para qué cambiarlo.
  • Si lo vendes tu Ipad I: como los coches, no te darán nada.
  • Si regalas tu Ipad I: el regalado pensará que eres un cutre que le regalas lo obsoleto.
  • Tu Ipad uno es como tu primer coche de segunda mano, hasta que no les des un golpe: no hay que comprarse el coche de primera mano.
  • Ama a tu Ipad I: y olvida los demás.
  • Honra a Apple y no cambies tu Ipad I a la primera: espera que esté bien probado.
  • No mates tu Ipad: salva al planeta de residuos.
  • Olvida lo que pagaste: y lo que le falta.
  • Recuerda siempre que eres un afortunado: tienes el ferrari de las tablets.

Los que no tienen Ipad, se pueden comprar el Ipad 3, pero la publicidad corre a cargo de Apple. Nosotros nos limitaremos a decirles que “permiso damos, cada uno verá los medios con los que cuenta”.


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