Entornos Colaborativos si, pero en Navidad Redes Personales

Autor: Maria Jose Larriu

 

“Decíamos ayer” fueron las primeras palabras de Fray Luis de León al retomar su actividad docente tras cinco años de ausencia (por cautiverio). Las mismas que nos permiten retomar en este post el tema de los tópicos negativos generados en los últimos tiempos y relativos a la colaboración y el trabajo de los que ya hablamos semanas atrás. Cuando se acerca la Navidad y nos afanamos en revisar el cumplimiento de nuestros objetivos, en contrarrestar el viento en estos “Malos tiempos para la colaboración” y comenzamos a cerrar nuestro balance, es buen momento para el pensamiento sereno y constructivo. Seamos patrones de embarcación de vela o remo, y surquemos mares, ríos o lagos, da igual.

En nuestras estructuras encontramos seguro alguno de los siguientes “tópicos”, tan razonables como cuestionables, revisables o quizá aceptables en su totalidad.

  • El tópico de la excelencia de Google. En Internet podremos encontrar solución o  primera respuesta a todo o casi todo. No olvidemos que está construido por personas que, como nosotros, pueden equivocarse. Así que, por pragmatismo y egoísmo, no busquemos todas las virtudes en una sola herramienta.
  • El tópico de la colaboración en línea. En tiempos de crisis es necesario reducir costes y las nuevas tecnologías se convierten en aliadas perfectas. Ya estamos convencido de que Skype y las herramientas colaborativas convierten un problema en una reunión decisiva.
  • El tópico de la corrección lingüística en internet. Nos educaron para escribir y expresarnos adecuadamente.  La comunicación es un medio no un fin y, si es necesario, podemos escribir con alguna licencia siempre y cuando logremos hacernos comprender.
  • El tópico de que las redes sociales facilitan las relaciones. Son muchas las empresas que restringen el acceso a los empleados porque creen que consumen tiempo. Pero cada vez está mas generalizada la convicción, confirmada por la experiencia y el uso, de la comodidad que supone su uso. Sin ir más lejos: Obama en su primera campaña electoral contó con una estrategia en social media que resultó fundamental, el miércoles el Papa se inició en  Twitter y el medio millón de seguidores del Branson (presidente de Virgin) o el blog de Bill Marriot (presidente de la cadena del mismo nombre).

Hemos visto cuatro aspectos relacionados con nuestra orientación e interés en las Nuevas tecnologías e Internet, aunque no podemos olvidar otros más “operacionales” o simplemente de “vida real profesional”:

  • El tópico de la búsqueda de la perfección. Como siempre, nos faltarán tiempo y recursos. Debemos ser prácticos y pensar que, a veces, “lo mejor es enemigo de lo bueno”, como repetía incesantemente un jefe paternalista. Priorizar supone planificar para ir al grano y, a la larga, trabajar la mitad. Ganaremos así en eficacia y productividad. Y ahora, más que encerar la cubierta, toca achicar agua.
  • El tópico de trabajo a tiempo. Hoy en día, es más importante cumplir plazos que hacer bien las cosas. Trabajamos en colaboración y nuestro trabajo personal repercute en nuestros compañeros. Si no cumplimos, casi seguro que tampoco lo hagan los demás. Los plazos son para ejecutarlos y si no, mejor no plantearlos.
  • El tópico de que hay que dejarse la piel en el trabajo. En un plato de huevos con bacon, la gallina colabora y el cerdo se involucra (con su vida). Por su puesto que hay que aportar,  lo mejor de cada uno y siempre, pero dosificando la energía aportada. En los últimos años hemos perdido mucha grasa en la batalla y ya es hora de darse cuenta de la importancia de mantenerse.
  • El tópico del largo plazo. Cuanto mayores son las compañías, mayores son las exigencias de planes a años vista…, a larga vista. Se estaba olvidando el sabio refranero español “de aquí a cien años, todos calvos”, en aras de la visión estratégica global. Se estaba perdiendo nuestra esencia “presentista” tan propia de sociedades poco avanzadas ó “mediterráneas”. Pero la realidad está siendo tozuda tirando por tierra planes estratégicos y volviendo aflorar los denostados y simples “presupuestos anuales”, con previsible revisiones en el primer trimestre. Y no pasa nada, adaptarse o morir.
  • El tópico de la obsesión por lograr el consenso. Es buena la puesta en común para compartir, debatir y decidir. Pero otra lección que recordar es que no podemos perder el tiempo buscando el acuerdo cuando urge la solución. Es mejor no equivocarse, pero es peor escudarnos siempre en la responsabilidad compartida. Eso sí, hay que estar dispuesto a vivir la soledad del poderoso.

En ésta y la semana próxima, tendremos oportunidad de compartir, quienes puedan, momentos de celebración en las empresas.  Un reciente estudio de Glowalia indica que, pese a la alta aceptación de las redes sociales, la cercanía física influye a la hora de establecer relaciones. Aprovechemos estos momentos para estrechar lazos, desvirtualizar contactos y reforzar la confianza.

Y, para terminar, a modo de juego, pensemos qué regalo nos gustaría recibir de nuestras empresas e intentemos dar algo de eso que nos gustaría recibir. Quien más da más recibe…, como decimos siempre aplicado a los entornos colaborativos, aunque sea tiempo ahora de recibir de diferente manera. Nuestros compañeros, colegas, empleados, etc. lo agradecerán.

Cuidado porque ya está a punto de llegar la Navidad. Y nos puede coger con el pie cambiado como otros años.


Deja una respuesta