Todos firmes, empieza la colaboración y el trabajo en equipo

Autor: Maria Jose Larriu

Este septiembre volver al trabajo ha sido diferente. Todos los años leíamos en los medios artículos y más artículos sobre el síndrome post-vacacional. Pero el tema se acabó, … casi nadie se atreve ni a insinuarlo. Nos falta la foto del ejecutivo perezoso volviendo al edificio corporativo. Y eso, lo hemos echamos de menos. Bastante tenemos con las consecuencias de la Reforma Laboral, la subida del IVA, la prima de riesgo, el rescate y el federalismo.
¿No es un lujo regresar al trabajo cuando alrededor suben las cifras del paro? Parece que sí. Ante un panorama como el actual, no cuesta levantarse con el ring del móvil, retomar las obligaciones diarias, las agendas, los viajes y hasta los atascos. Como los niños, este año sólo cabe la alegría de reencontrarnos con nuestros “compañeros”, vaciar el e-mail, ponernos al día de asuntos pendientes y esperar de nuestro jefe el bonito recordatorio de que “lo que no se hace bien en septiembre, no se hace”. Contamos con lo principal: energía renovada y bronceado espectacular.
Iniciamos nuestro curso recordando la película Up In The Air, y lo hacemos no porque sea de George Clooney, que siempre es un aliciente, sino por lo adecuado del tema y el momento. El film narra la vida de una especialista en despedir por cuenta de quien no se atreve o prefiere delegarlo. Ryan Bingham (George Clooney), conferenciante ante personas que se enfrentan al duro trance del despido, pregunta con energía sobre la mochila que cada uno lleva en la vida. Para nosotros, afortunados trabajadores, la cuestión es igual de válida y adecuada. ¿Qué nos llevaríamos a la isla perdida o si nos forzaran de urgencia a un traslado laboral?
Empezaremos por las pequeñas cosas hasta llegar a lo más grande, y entonces, nos daremos cuenta de cuanto hemos tirado a la papelera o subido a la nube. Ya no tenemos ni el Diccionario de la RAE, ni la hermosa mesa de roble, ni el despacho con vistas. Hemos sustituido papel por cristal liquido, madera por modernos materiales y espacio por conexiones remotas. Somos cada vez más etéreos, menos visibles; ocupamos menos espacio aunque siempre estemos conectados. Si nos preguntábamos por qué se hablaba cada vez más del personal branding, quizá tengamos aquí uno de los motivos. Pero estamos trabajando que es lo importante.
En última instancia lo que sí es especialmente importante en este regreso es cual es el estado de nuestro edificio, ese que construimos sustentado en relaciones personales, con compañeros, colegas, amigos y familiares. Porque no nos engañemos, podremos llegar a la Dirección General, pero si nuestros cimientos no son firmes, un día caeremos. Seguro que nos equivocamos en este camino muchas veces, es humano y profesional, pero no en nuestra voluntad de hacerlo bien, de relacionarnos bien, de construir con rigor. Y eso requiere siempre trabajo en común, de ahí la importancia de nuestros vínculos.
Los colegios empezaron la semana pasada la mayoría. Ya nos han llamado a filas a los últimos y empiezan las noticias de retenciones en las grandes entradas a las urbes. Que nadie se mueva. Que no sale en la foto. En Dosierh estamos en marcha… como no podía ser de otra manera.


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