El desencuentro en el mundo digital de los RRHH

Autor: Vicente Garnero

Parece que, poco a poco, va amainando la tormenta que suscita el manido debate sobre “si resulta más o menos efectivo relacionarse profesionalmente con otras personas en el mundo real o en el digital”. Como suele ocurrir en estos casos, la solución acaba derivando hacia ese inteligente equilibrio de fuerzas que alcanza la armonía en las tensiones y sortea la trampa de enfrentar contrarios mediante la táctica de convertirlos en complementarios. Nada hay más eficaz que integrar  adecuadamente lo mejor de cada casa, teniendo en cuenta que, en este “coctel  de consenso”, uno debe buscar su propia ecuación; esa que acaba resultando personal e intransferible.

Es indudable que, ante la necesidad de realizar contactos breves y numerosos o de localizar y analizar información para tomar decisiones que atiendan necesidades concretas, el universo digital ofrece unas posibilidades enormes para abordar el proceso con eficacia. Para ello, conviene ser pragmático, saber priorizar y no perderse en la descomunal avalancha de posibilidades que deambula por la Red en relación con cualquier tema que sea de nuestro interés.

Por su parte, la interacción presencial es imbatible cuando el fin que se persigue depende en mayor medida de la emoción humana directa. Esta última tiende a ser más efectiva en casos dónde se evalúan servicios, en lugar de productos, o dónde la venta no se cierra sin un proceso de negociación en el que el comprador se juega mucho y la credibilidad personal del oferente desempeña un papel importante.

Cada vez son más los entornos profesionales que van encontrando su equilibrio en esta materia, después de haber pasado por un período en el que Internet ha copado casi todo el protagonismo hasta llegar a disminuir considerablemente la interacción entre personas sin la mediación de una pantalla. En el mundo de los RRHH, sin embargo, se está produciendo un hecho curioso que, además, varía de unos países a otros. Centrémonos, en concreto, en el ámbito iberoamericano (lo que incluye naturalmente a España).

En primer lugar, la “digitalización” de todo lo concerniente a la gestión de personas en las organizaciones ha tenido un desarrollo más lento que en otros ámbitos funcionales. España, por ejemplo, ha experimentado en los últimos años una evidente caída en el poder de convocatoria e influencia de los CongresosForos,Observatorios y demás eventos presenciales, que no se ha visto compensada por un crecimiento notable de la “dinámica digital”, si excluimos la voluntariosa actividad de los grupos de LinkedIn, todavía muy escasos de contenido, vitalidad promotora e implicación de los afiliados (salvo raras excepciones).

Los países latinoamericanos, por su parte, han aumentado la cantidad y calidad de sus actividades relacionales mediante convocatorias colectivas de éxito creciente, aunque dicho auge tampoco ha estado, hasta el momento, acompañado por un proceso paralelo de digitalización de la interacción profesional. La diferencia reside en que, mientras en España la acusada recesión económica frena cualquier atisbo de mejora en este aspecto, en Latinoamérica todo indica que la interacción en la Red ha despegadoy su ascenso va a resultar un fenómeno progresivo e imparable.

En cualquier caso unos y otros gestionan su andadura digital mediante un enfoque excesivamente “localista”. La relación profesional se proyecta mayoritariamente en el perímetro geográfico del país, cuando Internet ha nacido precisamente como un canal que permite superar fácilmente este tipo de barreras. Tan sólo las Ferias Virtuales de Empleo ofrecen hoy en día un servicio en la Red que pone en contacto a la oferta y la demanda laboral en diversos países del mundo iberoamericano.

Las numerosas empresas proveedoras de productos y servicios dirigidos a la Función de RRHH (selección, formación, tecnología, asesoría jurídica, servicios de catering,…) se enfrentan a retos geográficos con intereses comunes. Para España, cuyo mercado está en clara constricción, los países latinoamericanos suponen la apertura de un potencial de negocio al que, hasta ahora, no se le había prestado atención. Por su parte, las firmas equivalentes de Latinoamérica pueden ver en el mercado español una fuente de sinergias para sus clientes continentales y una puerta de entrada a la anhelada Europa (cada vez son más las firmas latinoamericanas con intereses en diversos sectores del continente europeo).

Algunos estamos trabajando ya en crear espacios comunes de interacción para que dichos países contacten en la Red, sin descuidar la relación presencial, y dispongan de puntos de encuentro para conciliar los más variados intereses relacionados con la gestión de los recursos humanos. Resulta una experiencia innovadora y necesaria a la que, con seguridad, el tiempo dará la razón. Os la explicaremos en mayor detalle en nuestro próximo post. No lo dejéis pasar.


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