Cuando toca trabajar, colaborar, y ahora …vacaciones

Autor: Maria Jose Larriu


Se acercan las vacaciones y pronto sustituiremos compañeros por amigos y/o familiares. Como en la película Pequeñas Mentiras Sin Importancia, cambiaremos las grandes ciudades por pueblos y playas, los horarios interminables por paseos sin reloj, las reuniones de cierre por las de comunidad de veraneantes, los jefes que piden todo a última hora por cónyuges agradecidos y la colaboración en el trabajo por la cooperación en la barbacoa.   Unas pequeñas reflexiones para preparar nuestras maletas no vendrán mal.

En estos últimos días de trabajo, tenemos que hacer nuestra lista de “ imprescindibles” para disfrutar del merecido asueto. En los tiempos que corren, tan imbuidos en las nuevas tecnologías, se puede empezar por escribir una lista en cuadro Excel de objetos materiales, deseos, obligaciones lúdicas y hasta objetivos personales… si optamos por organizar y planificar claro está. Habrá que establecer lo imprescindible, lo necesario, lo placentero y lo anecdótico. Con todo rigor.

Lo primero y fundamental es tener en cuenta que “el mundo no termina el 31 de julio”…y que sólo diremos “vuelva usted en septiembre”. Lo constatamos cada año, pero lo olvidamos con gran facilidad. El curso anterior estuvimos preparando el Presupuesto con igual presión, exigencia y meticulosidad. Igualmente recabamos la información de nuestros colaboradores como si fuera un punto y final. Y así estamos ahora, revisando el anterior y cerrando el siguiente. No es el fin del mundo.

Lo segundo que podemos hacer es ponernos como obligación, aunque sea devoción y cortesía mínima, despedirnos de las personas que cada día pelean con nosotros. Es un ejercicio que cuanto más se practica, como todo, menos cuesta. Podemos dar las gracias y desearles felices días. Cuanto más se da más se recibe.

Lo tercero, ayudados por las nuevas tecnologías, es dejar un mensaje de aviso en nuestro e-mail. Así facilitaremos que  cuando alguien nos necesite en estas fechas, sepa que no puede contar con una respuesta rápida. Puede que a alguien le duela no tenerla, pero al menos no esperará infructuosamente. Porque también tenemos derecho al descanso.

Lo cuarto que no debemos olvidar es la desconexión necesaria. Hay empresas que ya han empezado a premiarla. No lo hacen porque sí, lo hacen para que a la vuelta esperan de nosotros la conexión total. Hemos ya hablado en entradas anteriores del “enganche tecnológico”. Podemos pasar cinco días sin Iphone y sobrevivir. Aunque no están los tiempos para desconexión total y permanente… quizá alguien nos necesita para un rescate.

En quinto lugar prepararemos con sumo cariño todo lo relativo al espíritu. Las nuevas tecnologías nos permiten coger el simple Ipad o cargar una mochila con libros en papel, de los que huelen a rancio o de los recién salidos de la editorial. Podremos optar por la biografía de Steve Jobs (para los adictos a Apple), Mundo Twitter de José Luis Orihuela (para los que tengan el microblogging como asignatura pendiente) Breve tratado de la Ilusión de Julián Marías (tan necesario en los tiempos que corren), El hombre en Busca de Sentido de Victor Frankl (para los que van y ven más allá).

A nivel más operativo hay tres objetos imprescindibles que no podemos olvidar y que tienen que ver con nosotros mismos. Necesitaremos un buen calzado (sean chancletas, náuticos o unas robustas botas). Los pies nos llevarán a donde queramos ir, pero deberemos tener claros los objetivos. Podremos realizar largos paseos que nos fortalezcan para el caminar con los compañeros de viaje laboral del final año. Sólo quien es capaz de andar en soledad es capaz de caminar en compañía.

Deberemos contar con un buen atuendo informal que sustituya el tener que enfundarnos cada mañana en el traje. Un respiro que viene muy bien, aunque en los tiempos que corren, cuando en muchas empresas redimensionan plantillas, es un lujo pensar que en septiembre tendrás que volver al uniforme de guerrero. Cada cosa a su tiempo.

Por ultimo, sacaremos del armario nuestra gorra, sombrero de ala ancha o simple pamela. Con estas precauciones podremos reflexionar sobre los objetivos conseguidos, los que perseguiremos el semestre siguiente, y los que realmente nos gustaría lograr. Hay que tener siempre la cabeza fría y por eso siempre protegida.

Desde TuIniciativa.com, la Comunidad de Directivos de RRHH de DOSIERH, queremos dar la enhorabuena a todos los que han conseguido llegar aquí y desearos lo mejor. Nos escribiremos, veremos y hablaremos en septiembre.


Deja una respuesta