Conexión en la red, protección y vulnerabilidad en Linkedin

Autor: Maria Jose Larriu

Hace casi una semana que la alerta LinkedIn confirmó el robo de passwords. Muchos de los usuarios de esta red recibieron un e-mail y otros, cada vez que accedieron, pudieron ver la alerta que les llevaba al blog, donde se explicaba lo sucedido y cómo actuar. La principal red profesional, con más de 160 millones de usuarios, resultaba, como tantas otras, vulnerable.

Una red social, sea de carácter personal o profesional, tiene por objeto el trato y contacto con  tus “contactos” y, a su vez, con los “contactos de tus contactos”. Se trata, en definitiva, de un medio de relación, una forma de colaboración.

No podemos concebir una red como un simple escaparate, debemos contemplarlo como un espacio de colaboración, entendido tal como “todo proceso donde se involucre el trabajo de varias personas en conjunto; tanto para lograr un resultado imposible o muy difícil de conseguir mediante el trabajo individual como para ayudar a alcanzar algo a quien por sí mismo no podría”. Analizada la frase destacan sobre todo “trabajo” y “conjunto”. La creación y mantenimiento de una red conlleva una labor “diaria”, entregada y con visión a largo. Nada que merezca la pena se hace en un día, por eso cuesta tanto crear nuestra red, porque implica un compromiso permanente de hacer crecer, alimentar y dinamizar nuestra red. Nos vamos convirtiendo en un “grupo”, en una “red colaborativa”, en un “conjunto”, lo que nos lleva a la segunda fase: a la necesidad y voluntad de compartir el trabajo para lograr resultados mayores y mejores.

Cuando uno recibe el aviso de Linkedin, lo primero que siente es indefensión. Normal, es algo parecido a cuando entras en casa y te la encuentras desvalijada. Nos sentimos violados en nuestra intimidad y por tanto en la de nuestros contactos. Empezamos a pensar en esta lista, en la calidad de nuestros contactos y en la necesidad de recuperar nuestra vida. Y recordamos el tiempo que nos ha llevado, el trabajo, y la colaboración de nuestros contactos. Por eso, nos ponemos manos a la obra, seguimos estrictamente las indicaciones que se nos dan, ingresamos de nuevo, esperamos en mensaje en nuestro buzón, y cambiamos nuestra clave. Todo vuelve a su lugar. Porque una agresión hacia nosotros en la red, lo es hacia todos nuestros contactos. No es sino un ataque hacia la colaboración que tanto tiempo y esfuerzo nos ha supuesto.

Las redes sociales, personales, profesionales o corporativas, nos conectan cada vez más con el mundo y posibilitan una comunicación directa y permanente. A quien busca trabajo, le permite seguir las consultoras y empresas que reclutan; a quien recluta le facilita el acceso a su potenciales candidatos; a quien colabora con conocimiento, le permite poner a disposición su saber y recibir su feedback; y a todos nos permite centralizar los contactos.

La redes sociales corporativas nos ayudan, además, a delimitar el ámbito de actuación, los objetivos y los medios, y nos permiten, quizá, sentirnos un poco menos vulnerables.

 


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